
Chile ha construido una de las industrias más sólidas y orientadas a la exportación, hoy se posiciona entre los principales exportadores mundiales de vino, con una estructura productiva moderna y altamente tecnificada. La viticultura chilena se organiza en una franja longitudinal entre la cordillera de los Andes y el océano Pacífico, donde la influencia combinada de montaña y mar define una diversidad climática poco común.
Chile ofrece una experiencia vitivinícola marcada por la escala del paisaje, la proximidad entre viñedos y capital urbana, especialmente en torno a Santiago de Chile, y una combinación de tradición colonial, arquitectura de hacienda y proyectos contemporáneos orientados a la sostenibilidad y a la exploración de nuevos orígenes. La gastronomía chilena refleja la misma diversidad geográfica que define a sus vinos, con más de 4.000 kilómetros de costa sobre el océano Pacífico.
11 fotografías